Antes de pintar

Quita la pintura floja y el moho.

En superficies previamente pintadas, tendrás que comenzar por retirar la pintura que no esté adherida. Con cuidado, quita con espátula para no causar más daño a la pared. Luego podrás lijar con una lija fina (grano 120 a 200) para suavizar y emparejar los bordes.

Otro problema frecuente es el moho, que puede rebrotar tras la aplicación de la mano de pintura, por ello es fundamental eliminarlo antes de que ocasiones problemas.

 

El moho en las paredes se origina frecuentemente en zonas con humedad ambiental y de poca ventilación. Y desaparece fácilmente al lavar con un paño húmedo con lavandina o lejía, siempre dejando secar adecuadamente la zona antes de pintar.

Repara los agujeros y las grietas.

Es muy difícil encontrar una pared en perfectas condiciones. Siempre suelen haber pequeñas hendiduras, arañazos y grietas que no favorecen al buen aspecto, y serán más notables si pintas con una pintura satinada, por dar un ejemplo.

 

Si eres perfeccionista y pretendes borrar estas marcas, lo puedes hacer con enduido plástico o alguna masilla para paredes (de interiores o exteriores, según corresponda). Como herramienta te servirá una espátula o llana flexible, las de plástico son muy adecuadas. Retira todo el exceso de material antes de que seque, y una vez que haya secado completamente… lija para suavizar y nivelar la superficie.

Lija, quita el polvo y limpia.

Solo deberás lijar si la pared tiene manos previas, o si se trata de un revoque fino de cemento. El lijado creará una superficie apta para el repintado sobre la capa de pintura anterior, y quitará el grano de la arena utilizada para revocar. Nunca lijes en paredes de yeso o placas de cartón-yeso, salvo en las juntas y donde se haya aplicado masilla. En estos casos la superficie ya se encuentra apta para pintar.

 

Ya sea que hayas lijado o que no lo hayas hecho, siempre deberás limpiar para quitar todo rastro de polvo que podrá perjudicar la adherencia y el buen acabado de las próximas manos de pintura. Para esto utiliza un cepillo o escoba de cerdas finas, para terminar repasa con un trapo de algodón seco.

Aplica una imprimación selladora.

Utilizar fijador o sellador, también llamado imprimación para paredes, tiene sus ventajas. Principalmente sella la pared para que absorba menos cantidad de pintura, cubriendo mejor el color anterior y gastando menos. Por eso la aplicación de sellador es imprescindible en paredes nuevas, en reparaciones de grietas, y en paredes que hace tiempo no son pintadas.

El sellador se utiliza igual que la pintura, con un pincel y rodillo, diluido según las indicaciones del envase. Deja secar las horas necesarias antes de la primera mano del producto definitivo.

Si has seguido los pasos, todo está listo para pintar las paredes con el color que quieras, y con la pintura más adecuada. Preparar la superficie puede ser una tarea engorrosa y poco deseable, pero es necesaria para obtener una resultado mejor.

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